Se hizo su lugarcito en el ambiente con el nombre artístico de Amour Naya y tenía muy buen gusto cantando tangos. Era natural de Rosario, donde se inició en las noches quilomberas y legendarias del barrio Pichincha. En esa zona prostibularia, todavía se cuentan anécdotas del tiempo ido y de sus intervenciones en la parrilla Chicharra, que aún existe -remodelada a plein- y donde estribaban otros artistas como Agustín Irusta, Lito Bayardo, Abel Bedrune, José Rezzano y payadores como Antonio Caggiano o Pancho Cuevas. El nombre del local se debía al parrillero- apodado así por su parla y sus silbos-, y cuya fama se extendía por todo Rosario y aledaños. Las madrugadas alegres, plenas de formidables asados, vino y música, le dieron vida a la zona en aquellas tenidas festivas y ojerosas. Estaba ubicada en la calle La Plata (Ovidio Lagos) y Jujuy, entre 1918 y 1934. También se podía tomar allí un guindado uruguayo a 10 centavos el vaso y escuchar en alguna oportunidad al famoso ciego Eusebio Aspiazu, guitarrista de raigambre milonguera, al Pibe Ernesto Ponzio, al mismísimo Carlos Gardel y al Tuerto Gimond. Cuando caía Amour Naya y se entreveraba cantando, era aplaudidísimo por la noctámbula parroquia. Con su creciente fama y la ayuda de Lito Bayardo pudo llegar a Buenos Aires y hasta hacerse un hueco en las filas de Anselmo Aieta, nada menos, cuando el brujo del bandoneón, era plato fuerte de la noche porteña y arrastraba a infinidad de seguidores, fanáticos de su manejo del fueye. Al inaugurar con su orquesta el fastuoso cine Hindú de la calle Lavalle, en 1928, su octeto orquestal al que presentaba como "Anselmo Aieta y sus ases", estaba integrado por Juan Polito o Luis Visca al piano; Mazzeo, Cacopardo y Juan D'Arienzo en violines; Aieta, Moresco y Navarro en bandoneones; Pucherito Adesso al contrabajo y, como decía el poeta Juan Carlos Lamadrid "...y el chansonnier Amour Naya, que cantaba un kilo y medio". El muchacho viajaría por el interior, retornaría brevemente a Rosario y según algunos comentarios, se radicó posteriormente en Brasil, perdiéndose su rastro en la neblina del tiempo. Llegó a grabar en 1930 con Anselmo Aieta, con el seudónimo, esta vez, de Florestan.
Pa'qué volvés - Amour Naya - Orq. Anselmo Aieta