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1925: Gardel en Rafaela

El 30 de septiembre de 1925, Carlos Gardel cantó por única vez en Rafaela, junto a su compañero José Razzano y sus guitarristas José Ricardo y Guillermo Barbieri, actuación llevada a cabo en el Cine Colón, sito en la calle San Martín 141.

Al término de la función, Razzano le manifiesta a Gardel su decisión de abandonar definitivamente el canto, debido a que sus cuerdas vocales ya no respondían, quedando entonces disuelto artísticamente el dúo “Gardel-Razzano”. De esta manera, la presentación de los cantores en Rafaela, significó de ahí en más, el comienzo de la etapa de Carlos Gardel como cantor solista.

En homenaje a la actuación del dúo en la ciudad, el 29 de septiembre de 1993, fue colocada una placa recordatoria en el desaparecido Cine Colón, donde funciona actualmente una panadería.

Fue la única actuación de Gardel en la ciudad de Rafaela y la última presentación del dúo Gardel-Razzano, quien, por su afección en sus cuerdas vocales, decidió abandonar el canto.

Lo que no supe en ese momento, era que Néstor Castillo, propietario de “La Ensaimada”, panadería sita actualmente donde funcionara el cine “Colón”, colocó la placa de Gardel en el frente del local, cuando en realidad quiso instalar allí una estatua de cuerpo entero del “Zorzal Criollo”, realizada por el escultor Roberto Grazioli, lo cual no le fue permitido por una ordenanza municipal.

La estatua de Gardel, de 1,70 x 0,70 metros, fue realizada en material granítico, (arena, piedra y cemento), de estructura metálica y símil bronce, permaneció guardada, siendo trasladada y donada el 16 de septiembre de 2017 a “Patio de Tango”, en la ciudad de Medellín, Colombia.

1930 y 1933 El Zorzal en Cañada de Gomez

El 14 de enero de 1930 Carlos Gardel cantó en un Teatro Verdi colmado, junto a los guitarristas José María «Indio» Aguilar y Guillermo «Negro» Barbieri.

En una charla que Elede Damiano mantuvo con quién esto escribe recuerda que a Gardel llegó la misma tarde del 14 a la Estación Cañada de Gómez, donde ante la presencia de un grupo de niños un grupo de ellos se ofreció a llevarle las maletas al cantor hacia el Hotel Universal y él mismo Gardel le entrego una propina sumamente abultada por aquellos años.  Por la tardecita, después de un breve descanso se lo vio caminar por el centro de la joven ciudad. También Elede destaca la enorme generosidad de Gardel, que el llegar al teatro encontró una buena cantidad de jóvenes que no tenían dinero para ingresar, fue el mismo Gardel quién los hizo entrar para que no se perdieran el espectáculo.

Gardel cantó con la elegancia que lo caracterizaba, con elegante frac, después cambio su vestuario con un traje de gaucho y enamoró a los cañadenses con una veintena de canciones. Gracias a la acústica que tiene el Verdi, una de las mejores del país, la voz de Gardel se escuchó hasta en la calle, donde al abrir las puertas Matrone, quién gerenciaba el Teatro, una multitud colgada de árboles, de los balcones de la casa de Albertengo y en la vereda misma fue también testigo de la presencia de nuestra estrella nacional.

En nuestro Museo contamos con una copa, que esa noche utilizó Gardel en el Bar Barón, ubicado en Rivadavia y Moreno, donde se tomó un vermut Cívico. Otros testigos recuerdan haberlo visto en la Confitería El Molino de Martorell, Lavalle y Moreno o bien en La Perla ubicada en Lavalle 941.


La otra visita es la del año 1933. Esta última actuación es la más cuestionada de todas, ya que no contamos con registro periodístico del hecho. Un caso rarísimo que una visita tan importante no haya sido tratado en La Nota, el periódico de mayor importancia en esos años.  En una breve biografía de Enzo Valentino, publicada en Todo Tango y escrita por Nestór Pisson, el cantor nacido en Correa el 24 de septiembre de 1919 expresa que

«Mi vocación por el canto es algo natural, de chico lo escuchaba cantar a mi padre en las madrugadas del pueblito campesino donde nací. Se llama Correa, cerca de Cañada de Gómez y de Rosario Provincia de Santa Fe. Papá cantaba en medio de los carros y de las caballadas que teníamos nosotros en ese pedacito de tierra que aún vive en mi memoria, y por lógica era un contagio.

»Papá era un italiano bajito, flaquito como yo, romano igual que mi madre, y de ahí sucede que yo tarareaba esas cosas y las cantaba en el colegio y en la iglesia cuando había casamientos o bautismos. En los bares del pueblo vi cantar a muchos payadores, incluso a Atahualpa Yupanqui en 1933, que cantaba arriba de una mesa de billar. Los payadores improvisaban sobre rasgos de la gente, miraban un paisano y le cantaban hasta a su sombrero, a la pinta, a las alpargatas, esto reforzó mi pasión por el canto.

»A mí siempre me apasionó la voz, el misterio de la voz. Pero recién conocí lo que era la voz cuando llegué a Buenos Aires, en 1937, para visitar a una tía y me quedé para siempre. Yo ya cantaba pero observaba a otros que sabían colocar la voz como yo aún no podía. Por ejemplo Charlo sabía colocar la voz, también Alberto Gómez en su modalidad y Gardel que había llegado a la perfección.

»Lo conocí al Zorzal en abril de 1933, en Cañada de Gómez, lo escuché ignorante como a un cantor más, yo era chico. Cantó cinco temas, “Rosa de otoño”, recuerdo también “Silencio”, aquí hizo la introducción Domingo Julio Vivas, pero en bandoneón, también estaban Pettorossi y Barbieri, fue en el Teatro Verdi de aquella ciudad»

Por su parte, en nuestro Museo Histórico, existe un testimonio de Alfredo Cabezudo que coincide con el año 1933, y que en abril el mismo Gardel actuó pero en el Cervantes. Aunque en una de las tantas charlas que he mantenido con Adolfo Wytrykusz, el mismo expresa que Gardel cantó en el Verdi y que junto a su hermano fueron hasta las puertas del Hotel Italia de la familia Conni donde se alojaba el Zorzal Criollo y que junto a muchos otros muchachos fueron a las Tertulias del Verdi a escucharlo gracias al pedido de Gardel, al ver que la mayoría no tenían un mango para pagar las entradas, no se perdieran la velada. Una historia similar a la del treinta. No puede negarse, que ante la falta de fuentes escritas sobre en qué Teatro actúo, la familia Matrone regenteaba a ambos, no sería descabezado pensar que Gardel haya cantado en ambas y que su actuación sucedió en algún intervalo de películas ya que el mismo se encontraba de paso por la ciudad, después de haber actuado en Marcos Juárez, pero esta vez fue en el mes de agosto, cuando el 14 de agosto, el día posterior a su presentación se pudo corroborar por testimonios de aquella ciudad, Gardel y sus músicos emprendieron viaje en tren hacia nuestra ciudad.

De aquella visitas, en nuestro Museo contamos además de la copa, con un pañuelo que Gardel se olvidará en el Hotel Italia, donado por los descendientes de Conni, lo que nos confirma que Gardel si estuvo en 1933 a pesar que nadie publicó nada en sus periódicos ni se encuentre foto alguna de ambas actuaciones.


1914-33: Las giras de Gardel por Rosario

El máximo exponente del tango vivió un capítulo de su historia en la ciudad. Teatros, cafés y radios fueron testigos de su presencia.

Fue uno de los intérpretes más importantes de la música popular mundial en la primera mitad del siglo XX. Si bien hay disputas sobre su nacionalidad, en general se acuerda que nació en 1890, vivió su infancia en Buenos Aires y se nacionalizó argentino en 1923. Carlos Gardel dejó también su huella en Rosario e hizo historia en la ciudad cantando en teatros, cafés y radios.

Hay registro de su primera visita: fue en 1914 junto a José Razzano y actuaron en el demolido teatro Colón, ubicado en Corrientes 485; su interpretación se destacó en obras como "El tango en París" y "Los calaveras". La vuelta fue poco tiempo después, en 1916, cuando actuó, entre el 20 y el 27 de julio, en el teatro La Comedia, de Mitre 948. Hacia fines de 1916, volvió nuevamente y logró un gran éxito en el teatro Politeama (Mitre 748, hoy Fundación Astengo). En 1917, regresó junto a Razzano y actuaron en el Gran Café de La Bolsa, en San Martín 681, donde también habían cantado en 1914. Según el relato del escritor rosarino Héctor N. Zinni, cuando Gardel y Razzano actuaron en el Café de La Bolsa su dueño, no conforme con la performance, le dijo a un mozo: "Mira, cuando terminen esos dos dales estos pesos y que se vayan".

"Al principio paraba en pensiones, después en hoteles medianos como el Romaní, de Mitre 963 frente al teatro La Comedia, donde se hospedaban compañías teatrales, y hacia el final en el majestuoso Hotel Italia de Maipú al 1000 (hoy sede de la Universidad). Allí un balcón del primer piso, el tercero desde la izquierda, marca su habitación. Hay una fotografía, una de las pocas suyas en Rosario, que lo muestra con otros artistas en el restaurante El Ancla, a media cuadra del hotel y que todavía perdura en la esquina de Maipú y San Juan frente al palacio Castagnino, esquina que por cierto lleva el nombre de Carlos Gardel. Como perdura el bar Victoria, de Boulevard Oroño 101 (esto era así en el momento en que se escribió la nota que citamos), adonde concurría y dicen que también cantó, en sus incursiones hacia el barrio de Sunchales que era el Montmartre de la noche rosarina de entonces", relata la revista Rosario, su Historia y Región, en su fascículo de 2014.

Gardel también actuó en el Palace Theatre (Córdoba 1384) en 1922, 1924 y 1927. Actualmente, en esa propiedad funciona una sucursal del negocio Sport 78. En agosto de 1927, Carlos Gardel llegó solo para actuar en la sala recientemente inaugurada Cine Varieté La Bolsa, de San Lorenzo 1223-43, donde hoy funciona el Teatro Broadway. Entre el 3 y 12 de junio de 1930, volvió a cantar en el teatro La Comedia, siempre como solista, pero acompañado con sus "escobas", como él les decía a sus guitarristas.

Unos días después cantó en los estudios de LT8, cautivando con su música a los tantos oídos prendidos a la emisora. También hay registro de su paso por el Cine Teatro Real (Bv. Oroño y Salta) y en el Eden Park (Pellegrini 1254). Llegó en otras oportunidades a Rosario pero no a cantar sino movido por otra de sus pasiones, el turf. Sobre esto explican desde el Museo Casa Carlos Gardel: "El fútbol para Gardel era un deporte más. Lo que le apasionaba –y puede apreciarse en la muestra– era el turf. Él mismo contó en una nota de 1933 que estaba en una cancha viendo un partido y se fue directo a Palermo para una carrera. O sea, no tenía mucho interés por el fútbol. Le gustaba pero hasta ahí no más. Hay una anécdota que pinta cuánto se apasionaba por los caballos: en noviembre de 1918, él y José Razzano abandonaron una presentación en Santa Rosa, La Pampa, para hacer los 600 kilómetros que los separaban del Hipódromo de Palermo, donde en menos de 48 horas se medían Botafogo y Grey Fox en la que se anunciaba como 'La carrera del siglo'. Se escaparon un viernes a la noche y llegaron el domingo".

En una de sus visitas al Hipódromo Independencia, Gardel también se hizo tiempo para ver fútbol y se cruzó hasta la cancha de Newell's Old Boys. Allí, su estampa quedó inmortalizada en la vieja platea leprosa junto a sus guitarristas Guillermo Barbieri y Ángel Riverol y al periodista rosarino Justo Palacios.

Según se cuenta, en sus años de gran éxito, cuando Gardel se hospedaba en el ex Hotel Italia (Maipú 1065), cuando finalizaban sus actuaciones no se iba a dormir inmediatamente sino que dirigía un café ubicado en la esquina noroeste de Mitre y Rioja (Bar Madrid, Nuevo Madrid y hoy librería Lader).

Los más entusiastas conocedores del recorrido de la vida de Gardel cuentan que tenía una novia rosarina. Se trataba de Alfonsina Grecco, quien nació en la ciudad en 1906. En 1928, ya como Perlita Greco, partió a España para actuar como vedette y cancionista, aunque no habría obtenido allí gran éxito.

En abril de 1933 se presentó por última vez en Rosario, en la sala Cine Varieté Broadway, que desde hacía un año había dejado de ser el Gran Cine Varieté La Bolsa. Lo hizo durante el 21, 22 y 23 de abril.

En 1973, un grupo conformado por poetas, músicos, profesionales de distintas áreas y cantantes del medio se reunieron para concretar la realización de un monumento a Carlos Gardel. El mismo se inauguró el 24 de junio de 1975 sobre calle Cafferata entre Santa Fe y Córdoba, frente a la terminal de ómnibus. En el año 2000, se iniciaron trabajos de renovación del Patio de la Madera y fue trasladado a unas cuadras, en calle Córdoba casi esquina Vera Mujica.

Unos años más tarde, se retiró la estatua para su restauración y para instalarla en otro espacio: la avenida Arturo Illia 1750, frente a la Casa del Tango. Se instaló el 11 de diciembre de 2017, Día del Tango y fecha de nacimiento del cantante. Como corolario de su derrotero por nuestra ciudad, en la puerta de calle de la casa donde nació Gardel en Toulouse, Francia (según la versión más difundida sobre su lugar de nacimiento), en el portero eléctrico donde se ubican los distintos departamentos, en lugar de citarse los apellidos de los vecinos correspondientes, figuran nombres relativos al "Zorzal criollo" y, en uno de ellos, se lee Rosario. Además, una calle en Barrio Tango, en Fisherton, lleva su nombre.

1933: El Zorzal llega a Venado Tuerto

El show fue en el año 1933, en el Cine Teatro Verdi, en el marco de una gira por el interior del país, a tres meses de irse de Argentina y dos años antes de su muerte. Tan sólo quedan algunos testimonios orales y varias historias de aquella noche.

Prácticamente no quedan registros de la visita de Carlos Gardel a Venado Tuerto, sólo algunos relatos orales que se fueron desvaneciendo con el correr de los años, sobre todo por la desaparición física de aquellas personas que lo vivieron y lo recordaban. Las fechas pueden discutirse, así como se discute dónde nació, pero lo que queda fuera de todo debate es que Gardel, el máximo referente del tango, dejó su huella en la ciudad, como lo han hecho otras importantes figuras del arte y la cultura nacional y mundial.

Hay quienes aseguran que Gardel llegó a la ciudad un 7 de agosto de 1933, hace ya 88 años, y que se presentó en uno de los tradicionales bailes que se organizaban en el Cine Teatro Verdi, espacio que durante muchos años lució una placa en su frente, sobre calle Belgrano, que daba cuenta de este histórico evento. Luego, no se sabe bien porqué, la placa se retiró.

Ese año Gardel concentró sus presentaciones en el interior de Argentina, pasando por Venado Tuerto, Rosario, Santa Fe, Paraná, Arrecifes, San Pedro, Azul, Olavarría, Mendoza, San Juan, Córdoba, Villa María, entre otras ciudades; cantó por radio con una audiencia récord, participó en Buenos Aires de la revista «De Gabino a Gardel», y grabó varios discos difundidos bajo el título «Gardel canta a Gardel», en los que utilizando una novedosa tecnología (para la época) canta a dúo consigo mismo. El 7 de noviembre partió partió hacia Europa en barco, antes de ir a Estados Unidos, siendo su último día en el país.

Según confirma a Sur24 el abogado e historiador venadense Roberto Landaburu, hay varios testimonios orales de la visita del mítico Zorzal. «No he visto nada documentado, más allá de los relatos», indicó. Y añadió: «Uno de los más importantes fue el de Ricardo Marenghini, quien trabajó muchos años con Miguel Tonelli, el encargado de regentear durante mucho tiempo el Cine Ideal y el Cine Teatro Verdi, espacios donde se organizaban bailes», señaló. Y Marenghini cuenta que dentro de la extensa nómina de artistas que pasaron por estos espacios se encontraba Carlos Gardel.

Según datos relevados, el organizador del show fue Umberto Luciani, quien administraba junto a su cuñado el Cine Teatro Verdi, propiedad de la Sociedad Italiana. Este empresario y productor también estuvo al frente del Cine Ideal (actualmente Centro Cultural Provincial Ideal), otro de los espacios emblemáticos de la ciudad, donde en la década del ’20 y el ’30 se llevaban a cabo bailes, carnavales y festividades, a los que concurría toda la comunidad, y en especial la colectividad italiana.

Otro de los invaluables relatos lo aportó Arnaldo Bekolter, alias Beko, quien tiempo atrás dialogó con Landaburu y «recordaba que tras el concierto se subieron a una Mercury que el propio Beko manejaba, salieron a dar una vuelta alrededor de la plaza San Martín con una botella de licor, y se detuvieron en el domicilio de algunas muchachas para que Gardel les diera una serenata».

Los detalles proporcionados por Bekolter daban cuenta además de cuáles eran las direcciones de las viviendas donde el cantante cautivó a esas mujeres con su prodigiosa voz, a la luz de la luna.

Frente a la escasa información y registros que han quedado de esta visita de Carlos Gardel, comenzaron a surgir varias historias, y muchas de ellas se han convertido en mitos que aún persisten en el imaginario popular.

Uno de los mitos que surgió en torno a esta visita fue que parte del dinero que cobró por su actuación se lo entregó a un bandoneonista que atravesaba algunos problemas de salud. «No sería nada raro, ya que se trataba de una persona humilde y solidaria», consideró Landaburu sobre Gardel, resaltando que estas historias ya entran en el capítulo de la suposición, y que pueden o no ser ciertas.

También se habla de que Gardel, con alguna copa de más, protagonizó un altercado con la policía, que terminó demorando el show.

Sin dudas, estas historias, a casi nueve décadas del suceso, no hacen más que magnificar un momento muy significativo para la vida artística y cultural de nuestra ciudad, que se concretó en un momento de gran éxito para el artista, quien dos años después, el 24 de junio de 1935, falleció en un accidente aéreo en Medellín, Colombia.

1927 y 1933: Cuando Gardel canto en Santa Fe

En el mundo del espectáculo rioplatense, el dúo musical Gardel-Razzano fue uno de los grandes éxitos a fines de la década del ´10 y principios de los años ´20. En 1927, la visita de Carlos Gardel es una de las más grandes anécdotas urbanas de nuestra ciudad, su paso y estadía durante tres días en Santa Fe estuvieron marcados por una alta concurrencia del público que lo conocía por haber adquirido sus primeros discos en las tiendas locales del centro comercial.

El reconocimiento y la madurez musical del dúo comenzó en 1914, cuando empezaron a presentarse regularmente en el prestigioso cabaret “Armenonville”, en Buenos Aires. Pero toda historia tiene su origen. En el caso del dúo Gardel-Razzano, su historia está profundamente asociada a los viajes, que entre los años 1912 y 1913, realizaron por el interior del país, probando suerte en los parajes de la pampa argentina, floreciente bajo los auspicios de un exitoso modelo agro-exportador.

En ese momento el repertorio de estos músicos estaba compuesto mayoritariamente por canciones camperas. Gardel comenzó su carrera siendo el típico cantautor criollo de payadas y milongas pampeanas. En 1912 Gardel (o Gardes, como era su apellido original) acompañándose con guitarra, en un estilo muy simple, había grabado para el sello Columbia, por iniciativa de la Casa Tagini, una conocida tienda de Buenos Aires sobre la Avenida de Mayo. Razzano, por su parte, ya había grabado algunos discos para el sello Victor.

El historiador Simon Collier (1938-2003) investigador y especialista en los orígenes del Tango rioplatense afirma que uno de esos primeros viajes por el interior del país lo protagoniza el dúo Carlos Gardel-Francisco Martino. Empezaron en Chivilcoy, al oeste de la Capital, y recorrieron los pueblos de la línea del Ferrocarril Oeste. Razzano, que no perdía contacto con sus colegas itinerantes, les propuso un cuarteto a Gardel-Martino e invitó al musico cuyano Saúl “vivora” Salinas (apodo ganado por la agudeza de su mirada).

El cuarteto emprendió una gira artística, fundacional para cada uno de ellos, por el interior de la provincia de Buenos Aires, siguiendo las estaciones del ferrocarril y dando su show ciudad por ciudad. Salinas enseñó a sus compañeros a cantar armónicamente en el estilo “doble dúo”. Razzano y Martino cantaban una parte, Gardel y Salinas la otra.

A medida que la gira se extendía, algunos de sus integrantes se volvían a Buenos Aires; primero Martino y luego Saldias. El dúo Gardel-Razzano continuaba su campaña pampeana como pudieron, cada vez con menos entusiasmo. La gira entró en su etapa final; recibían poco o ningún dinero: en un par de municipios, los propietarios de los cines les negaron permiso para cantar. Al final, en cuanto juntaron dinero suficiente para pagar el pasaje en tren, los dos hombres emprendieron un desconsolado regreso a la gran ciudad.

Simon Collier cuenta que tiempo después, Francisco Taurel, un individuo próspero aficionado a las juergas nocturnas, estaba organizando una velada con algunos amigos y pidió a Razzano que cantara para ellos. Razzano explicó que tenía un amigo que quizá también tuviera interés en participar. Razzano se dirigió inmediatamente al Abasto. Ni Gardel, ni Razzano, tenían guitarra en ese tiempo, habían empeñado los instrumentos después de la funesta gira por el interior. Sin embargo, sería una noche memorable. Se presentaron en la elegante Confitería Perú de la Avenida de Mayo, para descubrir que no sólo debían actuar para Taurel, sino para un senador de la República, Pedro Carrera, el jefe de policía de la provincia de Buenos Aires, Cristino Benavides, y un respetable caballero chileno, Osmán Pérez Freire. El dúo instantáneamente reconstituido se esmeró en su actuación ante esta distinguida concurrencia. Después de unas copas y mucho después de la medianoche, Taurel decidió completar la velada con una visita al cabaret Armenonville. Se trataba de un elegante local nocturno porteño en la Avenida Alvear. Los propietarios del Armenonville, ante ese tumulto, pidieron hablar con Razzano. Ofrecieron al dúo un contrato para actuar en el cabaret por una tarifa de 70 pesos. Allí los músicos tocaron su repertorio dando comienzo a la historia y consagración de nuestro ídolo popular Carlos Gardel.

Años después, en 1917, Gardel y Razzano se convirtieron en los primeros intérpretes del tango con la canción “Mi noche triste”. A partir de entonces, empezaron a incluir ese ritmo del dos por cuatro en su repertorio. La aparición de los discos de Gardel- Razzano marca el inicio de la demanda creciente de estas reproducciones y la posterior contratación de otros intérpretes de la música y la canción populares así como el florecimiento de esta industria.

Cuando el dúo se separó en 1925, Carlos Gardel ya era popular en Latinoamérica, España y Francia. Sin embargo, 1927, el año que visitó nuestra ciudad, fue su momento de consagración internacional, cosechando enorme éxito especialmente en París. En el cine Belgrano de nuestra ciudad dio un repertorio de seis canciones por cada actuación y estuvo acompañado por los guitarristas Ricardo y Barbieri. Los estilos fueron predominantemente tango, chacarera, tonadas y shimmys. Las películas que se rodaron ese día, antes de la actuación de Gardel fueron dos comedias y un drama: “Los grandes deciden” de O´hara, “Esclava del pasado” con Swanson y “El Colmero” por Frazer.

Por aquellos años la ciudad contaba con sus primeras salas de cine: Dore, Belgrano, Mayo, Esperancino, Colón, Empire y Avenida. En las páginas de diario El Litoral, se lo presentaba como “el cantor folclórico, integrante del dúo Gardel-Razzano” y con una queja del público por la tardanza de su presentación. Además, por haberle pedido un insistente “bis” al final de la actuación sin ninguna satisfacción para los santafesinos reunidos en el cine Belgrano.


1933 Gardel llega al Teatro Apolo

Secundado por sus cuatro guitarristas, Horacio Pettorossi, Guillermo Barbieri, Angel Domingo Riverol y Julio Vivas, el Teatro Apolo fue el último escenario de la ciudad de Santa Fe donde se presentara Carlos Gardel. Recordando su paso por la mencionada sala, fue colocada la presente placa evocativa, el día 24 de junio de 2009 al cumplirse 74 años de su desaparición física.

Gardel actuó en el Cine Teatro Apolo en una única función, llevada a cabo el día 22 de agosto de 1933. Efectivamente Morena en obra “Historia Artística de Carlos Gardel”, cita el martes 15 de agosto la presencia de Gardel en un partido de fútbol en la ciudad de Rosario, para luego actuar desde el miércoles 16 al viernes 18 en el Apolo, continuando su gira al día siguiente en la ciudad de Paraná.

En el citado sitio de “El Ateneo del Tango Carlos Gardel de Santa Fe”, se hace mención a: Proyección del film “Cuesta Abajo de Carlos Gardel” realizada el 18 de Agosto del 2009, en el salón de Emaús y en conmemoración del 76 aniversario de la actuación de Carlos Gardel en el Cine Apolo de Santa Fe, lo cual contradice la fecha del día 22 que ellos mismos colocaron en la placa.

En la “Hemeroteca Digital Fray Francisco de Paula Castañeda”, del Gobierno de Santa Fe, no pude encontrar ninguna referencia a las presentaciones de Carlos Gardel en el Teatro Apolo. En cambio, sí aparece una nota del día 22 de agosto de 1933, donde se hace mención a una “Comida en honor de Carlos Gardel y sus compañeros”. Al ser ilegible el texto de la misma, la reproduzco tal cual aparece en el libro “Carlos Gardel y la Prensa Mundial”, de Hamlet Peluso y Eduardo Visconti. Si bien no hay ninguna mención expresa de la fecha de actuación de Gardel, podemos observar que se dirigía a Paraná, lo cual hace imposible que se hubiera presentado en la ciudad entrerriana el 19 de agosto como afirma Morena. 

La redacción del diario quería agradecer a Gardel por el acierto de la redoblona en el hipódromo, siendo muy posible que la carrera se haya llevado a cabo el sábado 19 o el domingo 20. La fecha de la cena en el “Club Regatas de Santa Fe” sería el lunes 21 de agosto, pues según el artículo con fecha 22, se menciona haberse celebrado en el día de ayer. Ahora sí queda definitivamente aclarada la fecha de la presentación de Carlos Gardel en el Apolo, la cual ocurrió los días 16, 17 y 18 de agosto de 1933.

Los laderos del Zorzal

Carlos Gardel en la filmacion de "Cazadores de Estrellas" en Estados Unidos año 1936. A su derecha el rosarino Carlos Spaventa.

Quien no soño con conocer a Carlos Gardel, cantar junto a la leyenda, participar en una de sus peliculas o que grabe un tema tuyo. Un grupo selecto de trece santafesinos se dieron ese gusto.

Carlos Spaventa (Rosario): Cuando Carlos Gardel llega el 28 de diciembre de 1933 por primera vez a Estados Unidos, su tocayo Spaventa ya estaba radicado allí. El rosarino participa en las películas “Cuesta abajo”, “El tango en Broadway” y “The Big Broadcast of 1936”. Ademas es muy probable que Spaventa participara en las dos primeras grabaciones que Carlos Gardel registra en “Odeón” en Estados Unidos, la cifra “Criollita decí que sí” y la zamba “Caminito soleado”, dónde el máximo cantor es acompañado por dos o tres guitarristas y Alberto Castellanos al piano. En el año 1962 Spaventa volcó sus recuerdos del “Zorzal criollo” en el libro “Carlos Gardel en la canción y el recuerdo”.


Criollita deci que si 
por Carlos Gardel

Francisco Bianco (Rosario): Fue compañero de infancia de Carlos Gardel, quien le llevó al surco del disco su famoso vals Ausencia, a dúo con Razzano primero y años más tarde solo. En una nota del año 1959 dijo: "Al inmortal y bien querido Carlitos Gardel, lo conocí allá por 1902, en que viviendo con mis padres en las calles Pasco y Constitución, mi madre Doña Eugenia de Bianco, le alquilaba una sala a Doña Berta, madre del extinto cantor, que oficiaba de planchadora. Éramos niños y dejábamos de ir a la escuela Nº 1, que todavía existe, en Entre Ríos y Cochabamba, con el noble fin de oír la banda lisa, haciéndoles de atril en el cuartel de Garay y Pichincha. Mi padre, don Miguel Bianco Grieco, director del Conservatorio Orfeo, situado en dicho domicilio, que fuera uno de los primeros músicos de orquesta sin piano, sino con arpa, fue el primer maestro de Carlitos siendo niño". 


Ausencia de Francisco Bianco 
por Carlos Gardel

Pedro Numa Cordoba (Cañada de Gomez): Se hizo conocido en el ambiente artístico por lo que Gardel grabó sus tangos "Muñequita de lujo" (música de Enrique Delfino), "Pobre corazoncito", (musicalizado por Vicente Greco) y "De mi tierra un fado" (de Francisco Lozano y Eduardo M. Manella) que Córdoba había adaptado a la música criolla. Gardel le pidió también que pusiera letra a los tangos "La cautiva" (de Carlos Vicente Geroni Flores) y "Mi refugio" (de Juan Carlos Cobián), así como al "Shimmy Poupée de Estambul" (de Frank Silver e Irving Cohn) los cuales grabó posteriormente. Como broche de oro Carlos Gardel, José Razzano y Pedro Numa Córdoba crearon el vals "Ay Aurora", que quedó registrado a nombre de los tres el 14 de noviembre de 1939.


Ay aurora por Carlos Gardel

Carlos Irusta (Rosario): Su amigo Carlos Gardel grabó algunas de sus obras que obtuvieron mayor fama: el vals «El trovero» (compuesto con Rafael Tuegols), «Tenemos que abrirnos», (con Alberto Acuña), «¡Dandy!» (con Lucio Demare y Roberto Fugazot) y «Reproche» (con la colaboración de Fugazot).


El trovero de Carlos Irusta por Gardel

Jose Gonzalez Castillo (Rosario): Su primer tango fue "¿Qué has hecho de mi cariño?", escrito en 1918, con música de Juan Maglio y fue el primero que le grabó Carlos Gardel. Después siguieron "Clarita" (con música de Domingo Fortunato); "Páginas de amor", (con música de Luis Riccardi); "Griseta", (con música de Enrique Pedro Delfino); "Silbando", (con música de Sebastián Piana y su hijo Cátulo Castillo); "Sobre el pucho", (con música de Piana); "Acuarelita del arrabal", "Aquella cantina de la Ribera", "Juguete de placer" y "Organito de la tarde", (todas con música de Cátulo Castillo), y "Por el camino" (con música de José Bohr). En total once obras del rosarino llevo al estudio El Zorzal.


Silbando de Jose Gonzalez Castillo por Gardel

Orestes Cuffaro (Rosario): A Carlos Gardel lo conoció por 1930 y al encontrarlo en Barcelona en 1932 se comprometió secundarlo con su piano a pedido de Juan Cruz Mateo al separarse allí de Azucena Maizani por esos días. Carlitos enterado le pidió que volviera con la cancionista y así lo hizo. Después en cada encuentro con Gardel, éste le hacía casi la misma pregunta: «Cufaro... ¿Cómo anda Azucena?... ¿Anda bien?, le preocupaba sobremanera la labor de su colega amiga». «Grabó Carlos “La canción de Buenos Aires” por sugerencia de los directivos de la Odeon y por simpatía a Azucena; no porque yo se lo pedí...», dijo.


La cancion de Buenos Aires 
de Orestes Cuffaro por Gardel

Virgilio Carmona (Rosario): Son de su autoría memorables tangos como  "Ríe payaso", "Pobre colombina", "En la Ribera", "Y era buena", todos grabados por Carlos Gardel de quien fué amigo.


Pobre colombina 
de Virgilio Carmona por Gardel

Juan Velich (Villa Constitucion): Letras suyas que se recuerdan son las de los tangos que grabó Carlos Gardel: "Cualquier cosa" y "Porque soy reo" (musicalizados por Herminia Velich); "Amigazo" (en colaboración con Francisco Brancatti y Juan de Dios Filiberto) y "Queja indiana" (con música de Juan Rodríguez).


Porque soy reo 
de Juan Velich por Gardel

Lito Bayardo (Rosario): Su primera letra importante fue «Duelo criollo», musicalizada por Juan Rezzano y grabada por Carlos Gardel.


Duelo criollo 
de Lito Bayardo por Gardel

Andres Domenech (Rosario): Su tango "El barbijo" estuvo seleccionado como finalista en la competencia de tangos para música sola de 1929. Carlos Gardel tenía en su repertorio el tango "El barbijo" y grabó "Copetín vos sos mi hermano".


Copetin vos sos mi hermano 
de Andres Domenech por Gardel

Carmelo Muttarelli (Santa Fe): Era vocalista de orquestas típicas y cantaba por medio de un megáfono, popularizando así varios tangos, entre ellos: “Mano cruel” y “Buey manso”, que tienen letras de Armando Tagini y fueron grabados precisamente por Carlos Gardel por haberlos gustado en su voz. Forjó muy poca composición, algunas otras no llegaron a conocerse y los dos citados se mantienen en el pueblo gracias a las grabaciones de Gardel. Del cantor fue un gran amigo, de los buenos. Lo conoció en sus primeras incursiones musicales y cuando dispuso viajar a París por primera vez, le prometió que la primogénita grabación que haría en la Ciudad Luz sería su “Mano cruel” y cumplió la promesa, pero a medias ya que lo grabó pero no fue el primero. Cuando el desastre de Medellín, enfermó de gravedad por la pérdida de su querido amigo, no hallando consuelo por mucho tiempo.


Buey manso 
de Carmelo Muttarelli por Gardel

Santiago Paris (Rosario): Cuando el dúo Gardel-Razzano empezaba a conocerse por sus discos en el interior antes de 1920, debían actuar en Rosario y necesitaban un buen profesor para afinar el repertorio, alguien le señaló su casa, lugar obligado desde entonces de cada visita que el recordado dueto realizaba a la ciudad santafesina.

Maria Esther Gamas (Rosario): Integrando la compañía de revistas del teatro Domingo Faustino Sarmiento, durante una gira por Europa fue convocada toda la troupe en 1931 para incursionar en el filme Las luces de Buenos Aires, rodada en los Estudios Paramount de Francia. El elenco estaba integrado además por el popular cantante Carlos Gardel, Gloria Guzmán, Sofía Bozán, Pedro Quartucci y la orquesta de Julio de Caro.